Erase una vez un bosque que parecía encantado, en el cual las gotas de rocío caían unas tras otras alegres deslizándose por las hojas, los pájaros cantaban alegremente y los arboles disfrutaban sus cantos, su altura era tal que parecían grandes gigantes moviendo sus ramas al son del viento.
Anita era una niña que amaba pasear por el bosque, disfrutaba ver los grandes árboles de ceiba, nance de los cuales disfrutaba salir a recoger el fruto en la época de cosecha, amaba también subirse en los árboles de papaturro para poder disfrutar de las flores que tenían un sabor muy dulce, el cual parecía mágico al disfrutarlo, amaba escuchar el canto de la quebrada y el río al pasar.
Ella amaba las tardes en las que salía a pasear por el bosque con su abuelo, él le enseñaba constantemente acerca de las bondades que podían obtener del bosque, sus propiedades curativas y cuales se podían comer. Era común que se encontraran frutos silvestres y no tan silvestres en el camino, los cuales los hacían detenerse un poco para poder disfrutar de uno de ellos.
Un día Anita caminaba como siembre con su abuelo a lo largo del bosque cuando notaba que los árboles que antes existían iban desapareciendo, además notó que latas de cerveza y bolsas de basura estaban en la ribera del río, al lado de la fogata que ya estaba extinta.
_ Abuelo ¿por qué hay basura acá si no hay nadie viviendo cerca del río?
_ Es probable que anoche unas personas vinieran a disfrutar de la noche o a casar animales
_ Casar animales ¿por qué ? ¿les han hecho algo malo?
_ No mijita, pero muchas personas casan animales para comer
_ ¿qué animales?
_ Pueden ser venados, o cusuco, a veces tepezcuinte.
_ Pero abuelo en la escuela me han dicho que esos animales son parte del bosque y que no se deben de casar.
_ Si mijita pero mucha gente no hace caso y por eso cortan los árboles y matan los animales sin pensar que los árboles dan vida, frescura y oxigeno a nuestro planeta.
Anita sintió mucha tristeza, al ver que el abuelo le contaba esto y toparse unos de los árboles favoritos ya derribado y sacado en tablas.
_ Abuelo mira -señalando el árbol- ¿por qué lo cortaron si estaba tan bonito y grande.?
_ No se mijita solo se que el lloró cuando lo estaban cortando
_ ¿Cómo sabes eso ?
_ Mira -dijo el abuelo señalando lo que quedaba del tronco plantado en el suelo- ¿vez esto que se ve correr por acá? son las lágrimas donde el imploraba que no lo cortaran pero parece que quienes lo cortaron no lo pudieron escuchar.
La niña miró el tronco del viejo árbol y se puso a llorar.
_Abuelo ¿él volverá a ser grande?
_ No lo sé mijita, pero mira como mueven las ramas los que están en la orilla de la quebrada, ellos están gritando diciendo que por favor no los corten que ellos también quieren vivir.
Autora
Ana Novoa
Actividad
1. No dejemos que el cuento termine ahí, toma un lápiz y una hoja, y ayudemos a terminar el cuento con un final en el que nos árboles no lloren y vivan felices en el bosque.
2. Dibuja a Anita y el abuelo ayudando al bosque.
3. Elaboremos un plan para que los árboles y los animalitos de mi comunidad no estén tristes.


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